Semana 21: Muerte al idealismo

Semana 21 - Conociendo Bitcoin IV

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La ignorancia es la semilla de todo mal —Platón

Lo sé. Y no, no estoy llamando tu atención, esta técnica que aprendí de un colega (Milciades) es cuando debemos comprender dónde estamos parados porque hay una edad para creer y otra para comprender. Durante años, bitcoin vivió una suerte de niñez y adolescencia, soñando con caídas, imperios desapareciendo, citadelas hechas a medida para personas que soñaban con el impulso del renacimiento moral. Creímos que el código bastaría para cambiar al hombre.

Ahora bien, es hora de que hablemos. Esta vez no pretendo matar tus esperanzas, no pretendo tampoco agotar tus ilusiones, quiero que conversemos con la crudeza de la adultez pero con el amor que tengo hacia estas palabras. La verdad sin amor es simplemente crueldad, decía Benedicto XVI por lo que, llamemos esto “verdades incómodas”. No quiero destruir esperanzas, quiero reforzarlo pero con puritanismo barato sino con la verdad. Así que, heme aquí con 21 verdades incómodas.

1- Bitcoin puede fracasar

Es un proyecto, un protocolo que equivale, al momento de escribir esto, más de 3 trillones de dólares (USD 3.000.000.000.000) y lo que sostiene a bitcoin hoy, es dinero fiduciario que todos sabemos que no vale nada. Si no pudiera caer, ya estaría muerto. El fracaso de bitcoin confirma su espiritu descentralizado, no lo contradice. Esperemos lo peor, trabajemos por lo mejor.

2- Lightning Network puede fallar

Eso no es malo. La capa dos de bitcoin es una red experimental, que, al momento de escribir esto, cumplirá diez año y si bien hoy es de las mejores opciones que tenemos en el mercado para los pagos instantaneos, no es el único y está lleno de bugs, errores y casos de hacking ético con finales felices. Al día de hoy, se ha sostenido. Lo bueno es que es un sistema vivo que aprende de sus errores. La cosa es que, ¿seguirá aprendiendo?

3-USDT en bitcoin es pragmatismo

Una stablecoin es un mal. Y el mundo elige siempre la comodidad, no la pureza. Pues la pureza no da resultados, el usuario quiere una estabilidad antes que principios morales. Un bitcoiner debe usar esto como una puerta de entrada, sin confundir el aula con la lección.

4- La hiperbitcoinización no ocurrirá

Yo me bajé de ese vehículo el día que ví la aparición de proyectos estafas como Cardano o Ripple. Las revoluciones no eliminan adversarios, estos se adaptan rápidamente. El deber de bitcoin en este caso, será de contaminar de libertad a todas las personas posibles. Y eso, bastará.

5- Los bancos se fortalecerán

Los nuevos bancos nos darán productos para custodiar nuestros satoshis, nos ofrecerán wallets, serán “los intermediarios de la libertad”. El banco busca ganancias, y si debe fusilar ideas centralizadas y abrazar nodos, lo harán. Por que un sistema hace una mutación, aprende a hablar como vos y su poder es sutil. Los bancos harán espejos, y les irá muy bien.

6- Los gobiernos no tienen miedo a bitcoin

En algún momento dije que bitcoin amenaza a gobiernos, pero me equivoqué. Hoy puedo decirte que los gobiernos integran a la maquinaria a su forma. Eso lo vemos con las CBDCs, impuestos digitales, blockchains para uso del Estado. El Estado no lo censurará pues sabe que ya no puede, simplemente lo absorberá a su semejanza.

7- El precio no es adopción

Velas verdes no tienen nada que ver con la libertad. La esperanza que venden muchos es en realidad una euforia de quienes quieren cobrar su apuesta, multiplicar y cobrar sus dividendos.

8- La privacidad es un lujo

La mayoría de las personas escupen por su propia privacidad, como quien escupe al cielo. Ser privado es sinonimo de un bosque negro y por ello, la privacidad es el oro del siglo XXI: escasa, valiosa y perseguida.

9- El KYC es una derrota

En el nombre del cumplimiento, entregamos nuestros datos afablemente, es un “requisito” del nuevo control, donde para participar y conectar nuestros mercados, nos convencieron de que esto era necesario (no lo era) y, antes de terminar, teníamos una red de vigilancia apuntada a nuestras cabezas.

10- Bitcoin no salvará a los pobres ni desbancarizados

La pobreza tiene cerca de 33 definiciones en el diccionario del Banco Mundial. Para poder liberarlos, hace falta entender la pobreza como falta de opciones, no de dinero. La riqueza no es tener, es poder decidir por mi tiempo y mi propiedad. Bitcoin no nos hace iguales, nos da una oportunidad de serlo. Esta diferencia es incómoda y eso lo hace humano.

11- La auto-custodia no es para todos

La libertad tiene un precio y curva de aprendizaje. Como darle una granada sin seguro a un niño. No todos quieren ser soberanos, a la mayoría no le importa. Eso no los hace menos bitcoiner, solo menos despiertos. Aunque ya sabemos quienes serán las próximas ovejas en el matadero.

12- El minero no es un generador de empleos

Hoy, las empresas de minería se venden como héroes de la red. Los incentivos económicos superan con creces al deber de transmitir transacciones. Se mina por beneficios y eso está muy bien, dado que la ética de bitcoin es económica, no puritana. Cada minero busca su interés, es egoísmo coordinado. Cualquier cosa que ofrezcan los mineros a los gobiernos: empleos, producción, mano de obra, es expresa propaganda de empresas.

13- No existe comunidad bitcoiner

Hoy, bitcoin nos une mientras nos conviene. Les invito a quedarse unos años a vivir en los famosos mercados bajistas o “bear markets”, los foros se vacían, los grupos tienen miembros zombies, los ideales se difuminan y los tickets no venden. No está mal, esto es biología social. Cuando unos pocos permanecen en lo bajo, esos son los verdaderos constructores.

14- El código de bitcoin es político

Desde el whitepaper hasta el último issue que se revisa dentro del repositorio de Github, todo nivel de privacidad, todo de soft-fork, esa es una forma de política. El internet es político y quienes escriben código, son los legisladores sin democracia del futuro.

15- El maximalismo de bitcoin se convirtió en puritanismo

Desde la inserción del debate sobre metadatos en bitcoin (insertar algo más que valor económico en la red: imagenes, videos, etc) mediante los Runes y ordinals, aparecieron soluciones que terminaron, al momento de escribir esto, con un debate sobre si usar filtros en los nodos era buena idea. Los llamados maximalistas demostraron que su máxima no era bitcoin, eran idealismos que ellos tenían de bitcoin y no se adaptaba al ethos descentralizado de bitcoin sino a una ilusión eurocentrista de querer decirle a otros que hacer y qué no hacer. Predicaron pureza y excomulgaron a quienes no estaban de acuerdo, olvidaron que no necesitamos guardianes ni profesores.

16- El fiat no morirá

El dinero proveído por el Estado mutará hacia formas más elegantes de control financiero. Es un poder que adquirieron hace siglos y soltarlos hoy, no es opción para ellos.

17- Los cypherpunks perdieron

Fueron ellos quienes plantaron la semilla, fueron ellos quienes germinaron las primeras redes pero perdieron el rastro al momento de que leguleyos empezaron a inmiscuirse con sandbox regulatorios. Pero perder es plantar en este caso, pues el sueño original mutó y digamos que la derrota cypherpunk es un fracaso exitoso.

18- El mercado no premia la verdad, premia lo útil

El idealismo sin producción es idealismo muerto. El mercado es como un dios silencioso que lo movemos entre todos, solo adora aquello que le sirve hoy. El utilitarismo ético es efectivo sólo si produce resultados, contrario a esto es algo que terminará archivado en algún foro de Reddit.

19- La indiferencia es peor que la centralización

La centralización es algo que existe hace siglos, siempre que hay poder, hay concentración. Ahora, el peligro está en que la mayoría deje de importarles quien realmente controla. Mientras bitcoin resista a censuras de mineros, estados y delegaciones de responsabilidades, estaremos bien.

20- El futuro será más duro que nunca

Hoy, bitcoin representa bienestar. Y los estados no lo necesitan. Bitcoin es una herramienta de defensa y debemos protegerlo individualmente. Ese es el verdadero poder.

21- Satoshi se fue por que sabía lo que se viene

Al desaparecer, nos dejó solos para que nos lo viéramos, nos privó de una autoridad para que aprendieramos a ser comunidad. Su anonimato, mucho antes de ser un misterio, es pedagogía, es enseñarnos a pensar como seres libres, sin influencias.

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