Semana 20: Sin influencias

Semana 20 - Conociendo Bitcoin IV

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Nunca sabemos qué vidas influimos, ni cuándo, ni por qué. —Stephen King

Cuando empezas a usar bitcoin, te das cuenta que las ideas que se ponen en la mesa es una mejor que la otra y las ideas son más fuertes que los hombres, aunque los hombres a veces olvidan que las ideas no necesita salvadores. A medida que nuestra comunidad crece, la edificación de templos dedicados a la sabiduría en forma de talleres, workshops y conferencias hizo que estas ideas sean antorchas de hombres sabios, quienes utilizaban el discurso para reemplazar la introspección y el pensamiento crítico sustituyen por algún marketing barato que repiten sin ton ni son. Hablemos brevemente de la idolatría y como tu ideal de persona que admiras, debe ser destruida a fin de abrazar la descentralización.

El (anti)héroe

Cuando comunidades, sean online o IRL (in real life) se juntan a buscar soluciones, salen figuras admirables, una cuestión biologica que alguien condense los anhelos y nos permita construir una narrativa fuerte alrededor de él/ella. Bitcoin, en sus primeros tiempos, no fue diferente.

Los héroes aparecieron uno por uno. Mike Hearn, ingeniero que creyó que bitcoin debía escalar a como dé lugar; Roger Ver, el “Bitcoin Jesus” que terminó forkeando y creando Bitcoin Cash con la promesa de transacciones baratas; Gavin Andresen, el primer lead maintainer, a quien Satoshi Nakamoto había pasado la antorcha para continuar el desarrollo; Michael Saylor (Miguel Marinero para quienes le tomamos cariño) con el evangelio del “numbers-go-up”; Nayib Bukele, el Presidente que convirtió una idea en política de Estado.

Todos ellos, personas de diferentes formaciones y vidas, comparten algo en común: una visión poderosa y una comunidad que los escuchaba. De hecho, los mencionados son personas buenas, creo en el fondo que todos buscaban lo mejor para bitcoin y, ese era el problema, ahí es donde comenzó todo. Cuando la idea se convierte en religión y bitcoin, por diseño propio, no es para que creas, es para verificar.

El desencanto

Mike Hearn fue uno de los primeros desarrolladores de Bitcoin Core. Sus ideas eran interesantes (de hecho puedes leerlas aún en el repo de Github) y convencido de que la red debía adaptarse al crecimiento del tráfico, que en aquel entonces, bitcoin empezaba a tener. Cuando sus ideas empezaron a tambalearse, dado que la comunidad no aceptaba, Hearn se marchó, no sin antes dejar en claro su postura: que bitcoin iba a desaparecer en breve.

Recuerdo su salida, saca un artículo extenso en Medium denominado “The resolution of the Bitcoin experiment” que fue lo más leído por la comunidad y básicamente decía que bitcoin “…estaba al borde del colapso técnico.” Vendió todas sus monedas en aquel entonces a 430 USD y se borró del mapa, pensando que él era el centro de todo. El resto, como dirían siempre, es historia.

Roger Ver y la pureza

Roger Ver es la pasión con piernas. Si nunca lo escuchaste, no entenderás lo fuerte que puede llegar a ser una persona con ideas; la pasión que destila en cada palabra es por que él creía (y cree, en el fondo, es mi teoría) en la adopción de bitcoin como algo cotidiano. Para muchos, él estaba completamente de cabeza cuando en realidad, era un adelantado. Así como Hearn, su afán era mantener a bitcoin como la visión original de “dinero electrónico peer-to-peer”, para lo cual forzó a más no poder la comunidad al punto que quebró un punto para fundar su propio fork: Bitcoin Cash.

Una aclaración importante: el conflicto llevado en los inicios de la guerra de bloques, en el cual Roger era partícipe, no era una cuestión técnica. De hecho, Bitcoin Cash ofrecía bloques más grandes para poder ofrecer mayor flujo de transacciones y fue en estos días cuando dos personas de nombres Joseph Poon y Thaddeus Dryja ofrecían una solución alterna a Bitcoin Cash. Su proyecto, ofrecía un canal abierto para realizar micro-transacciones instantáneas, sin necesidad de copar la red con transacciones pequeñas; al ser rápida y de confirmación cuasi-instantánea, llamaron a este proyecto “Lightning Network”.

Obviamente, esto pasó por un experimento y la pureza doctrinal de Ver no permitió otra visión que la de él. Era un dogma hecho por Satoshi a su criterio y se olvidó que el código no es algo hecho, es algo que evoluciona, confundió la descentralización con unanimidad, convirtió la disidencia en algo herético. Su proyecto hoy está en la sombra, marginado de otros proyectos, con capitalización que roza el chiste. ¿Es malo su proyecto? No, si vamos a ser sinceros y criteriosos, de hecho es buena solución. El problema es que la mirada que le dió no es una solución tecnológica sino sectaria y las sectas matan la diversidad.

Gavin Andresen y la confianza

Gavin Andresen fue, por decirlo en términos simples, el heredero de Satoshi. Cuando revisamos el control de repositorio de Bitcoin Core, Satoshi Nakamoto entrega las llaves a Gavin, quien tenía una misión: mantener el proyecto a flote sin un roadmap. Todo un desafío si me preguntas, si no lo has notado, bitcoin no tiene roadmap ni Q1, Q2 para entrega de productos ni similares. Se mueve mediante los proyectos de su propia comunidad; Gavin nunca tuvo intención de dominar nada pero su rol lo colocó en algo que parecía imposible: el guardián para proteger algo que debía protegerse de guardianes.

Se quemó solito. Cuando luego de las cenizas de las Blocksize Wars aparece Craig Wright, famoso y reconocido estafador, quien decía que él era Satoshi Nakamoto, introduce dentro de la comunidad su proyecto Bitcoin Satoshi Visión (BSV), el primero en reconocerle como Satoshi Nakamoto fue Gavin Andresen. La idea era que todos le siguiéramos la corriente, aunque nadie lo siguiera. Lo que a continuación pasó es que la comunidad pidió su cabeza y olvidó que nuestra comunidad no se mueve por fé, sino que verificamos.

Y lo que encontramos es que Craig Wright es un absoluto fraude. Equivocarse está bien, creer que simplemente tomaremos la palabra de alguien por ser “heredero” es no aprender que la verificación es la madre de todos los pasos en nuestra comunidad.

Michael Saylor y la corporación

No te voy a negar la admiración que siento por Michael Saylor. Me parece que es una persona que tomó el riesgo más grande de todos, cuando todos estaban cómodos en sus posiciones y dejaban que bitcoin sea simplemente algo experimental entre usuarios. Tomo el toro por las astas y hoy está disfrutando de una victoria (digamos) por simplemente ahorrar.

En varias ocasiones, en medio de las grandilocuencias, Saylor trajo narrativas de grandezas que pueden cegar. Ya lo dije en su momento en las newsletters que Michael es un sujeto de gran repercusión pero no hay que encariñarse. Recordemos que el valor de bitcoin viene de nodos que se ejecutan en silencio, no si una compañía compra más bitcoins que la otra.

El caudillismo de Bukele

Cuando Jack Mallers toma el escenario en la Bitcoin Conference en Estados Unidos en el año 2021, sale un video de Nayib Bukele. En él, anuncia a toda la comunidad que El Salvador enviará un proyecto de ley (que luego pasará) para hacer a bitcoin una moneda legal dentro de su país. Todos quedamos con el asombro correspondiente. Inevitable que esta persona recibiera el espaldarazo de varios bitcoiners y empresas. Era el nuevo héroe global. Cuando se detiene la algarabía, nos damos cuenta de las intenciones de Bukele, la cual era buscar nuevas formas de inversión de capital a un país que estaba, en aquel entonces en 89% del PIB hundido en deudas, un FMI que le negaba en aquellos días financiamiento, por lo que la solución venía en forma de activos virtuales.

Al mismo tiempo, bitcoiners durmieron en los laureles y loas mientras que mantenía un estado de sitio en su país, consolidando un poder verticalista, paternal y personalista. Bitcoin no necesita de decretos, solo de nodos y personas que usen. No cuestiono la buena fé del señor Bukele pero la historia nos enseña que el carisma es demasiado adictivo que a veces, se convierte en verdad.

La influencia

Una forma sutil de centralizar ideas. Nos gusta escuchar pues quienes nos hablan bonito, venden ideas y narrativas. Nos olvidamos que el ruido, también tiene estructura. Seguimos a un influencer y cedemos nuestra porción de capacidad crítica. Cuando la práctica se repite, cedemos nuestras ideas y nos olvidamos de verificar, el nodo mental se detiene y el espíritu de bitcoin ya no funciona. Por eso, cuando nos preguntan a los bitcoiners quien era Satoshi Nakamoto, respondemos con total naturalidad que “puede ser cualquiera o nadie”, pues (a mi criterio) entendió que para dar todo a su idea, esta no debería tener dueño. El “misterio” de Satoshi no es un recordatorio moral: la descentralización no viene con dueño.

Resumiendo…

No estoy diciendo que no escuches a Bukele, hazlo. Leer los tuits de Saylor son divertidos. Aprender de Roger Ver y sus inicios es inspirador, pues empezó a construir donde no había nada. El problema no son ellos, somos nosotros cuando apagamos nuestros pensamientos después de leerlos. Cada figura, debemos observar, comparar, verificar y decidir por nuestra cuenta. Bitcoin no necesita de héroes, necesita de personas con pensamiento crítico que quieran aprender por que bitcoin no tiene reyes, santos ni figuras, solo nodos.

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