Semana 7: Bloques
- Retrocede Nelson, ¿un bloque?
- ¿Que contiene este bloque?
- ¿Por qué esto es libertad?
- Dijiste algo de libro contable…
- Finalmente…
- Ejercicios
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Por convención, la primera transacción de un bloque es una transacción especial que genera una nueva moneda propiedad del creador del bloque. Esto incentiva a los nodos a apoyar la red y proporciona una forma de distribuir inicialmente las monedas en circulación, ya que no existe una autoridad central que las emita.
—Satoshi Nakamoto
Quien te diga que la libertad es gratis, te miente. En todas las etapas de la historia humana desde la antiguedad hasta nuestros días, se impuso la violencia, los debates y otros métodos como para alcanzarlo. Hubo tiempos donde se vendió al mejor postor también. En el mundo de las ideas, hasta finales del año 2008, la tinta era el único elemento que aseguraba la inmutabilidad de las palabras, ahora la podemos programar.
Mediante líneas de código insertada con unas reglas de consenso, en mecanismos que no necesita de policías, cultura ni parlamentos, un grupo de personas voluntarias pueden elegir tener una libertad verificable, transparente e inviolable (hasta hoy), donde las reglas viven por encima de cualquier decisión humana o emocional.
Y esto, amigos, es un bloque.
Un bloque es una página de declaración de libertad en un libro de contabilidad abierto que afirma que nadie puede cambiar las reglas sin ton ni son, donde la defensa de la propiedad privada es inalienable y la soberanía digital no es un derecho, es un acto per se.
Retrocede Nelson, ¿un bloque?
En bitcoin, el bloque es algo más que una pieza de datos. Es una unidad de verdad si se quiere, donde caen una agrupación de transacciones que los nodos lo verifican y los mineros lo transmiten, en promedio cada 10 minutos. Cada bloque está conectado con el anterior, formando lo que conocemos como la blockchain o cadena de bloques.
No confundir con una base de datos. En este caso, la cadena de bloques es una verdad compartida, que no necesita ser validada por ninguna entidad, no hace falta almacenarlo en servidores de gobierno ni mucho menos necesita una regulación mágica. Está distribuida en miles de computadores alrededor del mundo y lo mejor de todo esto es que nadie puede modificar un bloque sin rehacer la historia completa a como la conocemos hoy.
¿Que contiene este bloque?
En pocas palabras:
- Una marca de tiempo o timestamp.
- Conjunto de transacciones confirmadas por los nodos
- Una referencia al bloque anterior (hash)
- Un número aleatorio (nonce) que se ajusta para cumplir la dificultad del minado.
- El hash del bloque (la “firma digital”)
Este mecanismo no es una mera invención, está hecho para garantizar la inmutabilidad, transparencia y resistencia al fraude. Todo esto ocurre en un sistema que no necesita de jerarquías, instituciones, fundaciones, comités ni permisos. Las reglas no se obedecen, las reglas no causan miedo, las reglas están programadas.
¿Por qué esto es libertad?
Piensalo. En el sistema tradicional, tu derecho financiero está escrito en un papel que puede ser anulado por un decreto, donde una sanción, un feriado o incluso una inflación controlada puede hacer que esa libertad que gozas se esfume de una sola vez. Si a esto le consideramos libertad, pues no es del tipo de libertad que me inculcaron en el colegio.
Para enfatizar la idea de libertad, permíteme un relato. En el año 2017 ocurrió una batalla que hoy la conocemos como la “Blocksize Wars”, que está lejos de ser una guerra sino más bien era una pelea de actores para el futuro de bitcoin y cómo resolver el dilema del crecimiento de transacciones. Por un lado hay quienes decían que había que mejorar las transacciones, haciéndolas más pequeñas mientras que otros querían aumentar los tamaños de los bloques.
Esta segunda intención, aunque buena en teoría, tenía una pata floja: los bloques más grandes implican un aumento en el costo de un nodo, por lo que amenazaba directamente la libertad del protocolo.
Entre idas y venidas, se jugaba algo más que las reglas del consenso, era quien definía las reglas. Fue entonces, cuando un usuario llamado shaolinfry propone un BIP que se denominó UASF (User Activated Soft Fork), en el cual los usuarios, no los mineros ni exchanges ni corporaciones, decidirán mediante sus nodos que protocolo gustarían seguir.
Por una mayoría aplastante, los pequeños usuarios ganaron, su comunidad se plantó ante corporaciones que querían el beneficio pronto y una mímica del sistema financiero actual. Les dijeron que no, no se negocia la descentralización.
Dijiste algo de libro contable…
En un sistema tradicional, el libro contable puede ser alterado. El banco modifica tu saldo sin problema. Un gobierno puede devaluar la moneda para proteger al consumidor. Bitcoin, en cambio, una vez minado el bloque es irreversible. Esa característica es una ventaja, es un testigo incorruptible, crea un pasado eficiente, un presente confiable y un futuro previsible.
Por eso, quienes usamos bitcoin decimos que no hay una verdad oficial, solo una consensuada, donde cada nodo tiene una copia completa de la historia de bitcoin, donde todos tienen el mismo poder de rechazo.
No es democracia, es algo mejor que eso, un sistema de reglas objetivas que no depende del humor de una mayoría o minoría.
Finalmente…
La libertad hay que pagarla, pocos entienden esto, la libertad no se trata de tener opciones en el corral, es salir del corral. Por eso bitcoin representa una puerta abierta para quien desee salir de las implicancias y consecuencias humanas de un sistema fallido.
Quizás Satoshi no sabía que creando bloques cada 10 minutos estaba creando un sistema alternativo de propiedad privada y confianza nula, no sé. Pero sí sé que al crearse un bloque cada 10 minutos, estamos los seres humanos programando nuestra independencia, una transacción a la vez.
Ejercicios
- Imagina que hoy tenés que empezar de cero tu historia financiera.
- ¿En qué sistema te sentirías más seguro: uno basado en promesas o uno basado en bloques? ¿Por qué?
- Revisa tus finanzas actuales. ¿Dónde está escrita tu historia?
- ¿En un homebanking?
- ¿En un Excel?
- ¿En tu memoria?
- ¿Qué tan fácil sería borrarla, alterarla o congelarla?
- Pensá en tu próximo movimiento económico importante (ahorrar, pagar, invertir).
- ¿Podrías hacerlo en Bitcoin?
- ¿Qué te impide hacerlo hoy?
- ¿Podrías hacerlo en Bitcoin?
- Escribí una frase que defina tu nuevo contrato de soberanía digital. Por ejemplo: “Mi dinero vive en bloques, no en balances prestados”. ¿Cuál sería la tuya?
- Buscá e instalá una wallet de Bitcoin con soporte para nodos ligeros o verificación SPV.
- Explorá cuántos bloques tiene la cadena ahora. Mirá uno. Léelo. Es tuyo.
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