Semana 13: No hay permisos

Semana 13 - Conociendo Bitcoin IV

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Miedo y deuda. Las dos herramientas más poderosas del imperio. —John Perkins

Durante décadas, el tercer mundo era (hasta ahora, es) un lugar de espera. Esperar inversión, cooperación, ayuda, validación de otros países que digan cuando, cuanto y como avanzar y estudiar la posibilidad de que pueden hacerlo. Se nos impuso un rol de consumir, obedecer y esperar la innovación, de reproducir modelos en lugar de crearlos.

Y para ello, el dinero era (y es) el ancla donde nuestros sistemas monetarios se convirtieron en anclas que responden a intereses profundos de bancos centrales subordinados a fondos exteriores que imponen condicionalidades a cambio de ser normales.

Un mapa excluido

El siglo XX es un signo de que el sistema financiero funcionó con el eurocentrismo mediante una sola periferia y teniendo en cuenta el norte del mundo. Desde ciudades majestuosas de regímenes monárquicos y las modernas calles de Manhattan, las reglas del comercio se crearon, el valor y crédito tenían amos y señores. Para participar de este juego global, los países del tercer mundo debían cumplir con una receta que ellos no habían diseñado. El Consenso de Washington, sin preguntar a nadie, establece reglas estrictas, cambios flotantes, metas de inflación.

Ponele que seguías las reglas y cumplías, eso no era garantía para sentarte en la mesa. Y en paralelo, una nación que quería ensayar un camino propio, crear monedas regionales, fortalecimiento del comercio, fue acusada de populismo o directamente, de comunista.

Los organismos multilaterales, los bancos globales, las fintechs con políticas de KYC y restricciones, en el caso de Paraguay así como de muchos, nos siguen ninguneando bajo la lógica de exclusión. Mi país no es confiable, por lo que no importa que yo exista, mi línea política es invisible y mi pedazo de cartón dice que no soy apto para nada. Esto es mucho más divertido cuando vivís en la frontera de un país hermano como Brasil, donde entre Ciudad del Este y Foz de Iguacu existe una diferencia abismal solo cruzando un brazo del río Paraná.

Y bitcoin viene a ofrecer una solución.

Bitcoin no pregunta nacionalidad, historial ni integración con nada. Solo te exige conexión a datos, una clave privada y listo. Empodera a los marginados, sin discursos, mediadores ni permisos. Un agricultor puede enviar el pago a su programador de Filipinas porque este le ayudó en la instalación de equipos de agricultura de precisión, los Pilagá en Formosa crean sus nodos y aseguran su dinero sin depender del Estado; estudiantes en otro lado del mundo reciben remesas sin pedir autorización de nadie.

Si piensas en utopías, estás equivocado. Es la realidad de hoy. Históricamente, el argumento del desarrollo era que necesitábamos de dólares americanos para subsistir. Y luego viene la minería de bitcoin que permite convertir energía infrautilizada en valor digital, donde la abundancia energética puede convertirse en desarrollo sin apelar a Wall Street, sin infraestructura ni autorización; los artistas, emprendedores y educadores pueden construir proyectos y ahorrar bitcoins sin abrir cuentas off-shore.

La verdadera muralla de adopción es simplemente mental.

La culpa no es de nadie, es que así nos dijeron siempre. Que debemos pedir permiso para crear una cuenta, que esperemos a las agencias de riesgo, que esperemos a los organismos y países con buenas intenciones de ayudarnos. Ya no. La única validación hoy es de quien esta dispuesto a construir desde donde está, para tu gente, para lo nuestro.

Resumiendo…

Por eso, la lógica del tercer mundo no tiene cabida con nosotros. Fue una etiqueta útil para el neo-liberalismo, para justificar dependencias y simplificar una realidad compleja que no saben explicar por que está fuera de su conocimiento. El código abierto destruye toda lógica binaria, pues el poder ya no está en Manhattan, Londres o Beijing, está en cada nodo, cada billetera de auto-custodia y en cada comunidad que ya no necesitan ayuda internacional. Ellos necesitan herramientas y la más poderosa de todas es aquella que no puede ser confiscada.

Ejercicios

  • Investigá una historia real de un proyecto en el Sur Global que use Bitcoin para operar sin bancos (puede ser en El Salvador, Nigeria, Paraguay, etc.). ¿Qué aprendiste? ¿Qué podrías replicar en tu entorno?
  • Imaginá una comunidad donde todos usen Bitcoin como base de coordinación. ¿Qué cambiaría? ¿Qué barreras habría? ¿Qué soluciones reales podrías proponer para tu entorno inmediato?
  • Escribí tu manifiesto personal de independencia financiera.
    • Puede ser una frase, una declaración o una simple intención. Lo importante es que sea tuya.

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