Semana 10: El caso contra el KYC

Semana 10 - Conociendo Bitcoin IV

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Cada vez más, la privacidad se considera algo anormal, algo que sólo la gente mala desea. Tenga en cuenta que la privacidad no se limita solo a la privacidad frente a los gobiernos. También se refiere a la privacidad frente a las corporaciones, frente a posibles atacantes y hackers, etc.

@LynAlden

Uno de los inventos más absurdos que nos metieron en la cabeza fue el hecho de que dar información era para nuestro propio beneficio. Mostrando nuestras identificaciones, geolocalización, ingresos, selfies con el celular, estábamos protegidos por el sistema. Algo que se hace “para cuidar de nuestros clientes”, dicen los bancos, cuando en realidad sabemos que es una presunción de culpa generalizada para todos.

Un filtro de desconfianza donde ya soy culpable. Vigilancia preventiva bajo la excusa de prevenir crímenes, sos un sospechoso permanente. El KYC es un impuesto pagado con tu cara, no con dinero.

El KYC

KYC es un proceso de know-your-customer que la mayoría de las instituciones financieras (bancos, pasarela de pago entre otros) exigen que los usuarios proporcionen información verificable: nombre completo, documento de identidad, fuente de ingresos, relación parentesca, fotos o videos en tiempo real. Este procedimiento tiene origen en regulaciones internacionales contra el lavado de dinero o anti-money laundering (AML) y financiamiento de terrorismo. Hasta ahí no dije nada malo, es más, pinta buena idea y algo noble.

El problema yace en cómo esto de ser una medida de protección pasó a ser una centralización asimétrica al acceso del sistema financiero. Nos exigen transparencia total. ¿Tienes idea de quien ve esos datos, quien los guarda y quien los usa? En esto no hay nada gratis, se paga de tres formas: Con datos (selfie, cada número de cédula, cada dato de tu IP o ubicación queda en servidores son vendibles o requeribles por gobiernos),

Con tu libertad (El KYC genera listas negras y perfiles de riesgo. Si alguna vez transferiste un monto “sospechoso”, aunque sea legal, podrías ser bloqueado sin explicaciones.Tus fondos quedan congelados); Con tu tiempo (verificaciones que demoran días, formularios extensos, validaciones interminables. Te hacen pedir permiso para usar lo tuyo)

El problema ético del KYC

Imagina que para entrar a una biblioteca te piden escanear tu retina. Para comprar un café, te piden demostrar tu historia laboral. Para usar una red social, te piden revelar tus contactos y todo esto, es absurdo y aún así, es algo que con el dinero lo aceptamos. El KYC es parte de una lógica muy perversa, donde establece que todos somos vigilados por si alguien hace algo malo.

Ese es el pensamiento que sustentan los regímenes totalitarios, donde la desconfianza estructural es la norma para sus ciudadanos Y es ahí donde bitcoin como una herramienta pensada para la soberanía financiera trata al KYC como una traición al diseño original del dinero.

Y quienes establecen la bondad de esto, los argumentos a favor de la burocracia del KYC, sí es que si no lo tuviéramos, “los narcos y terroristas aceptarían y estarían usando las criptomonedas” cuando la verdad es que los narcos y terroristas ya utilizan el sistema fiduciario a gran escala con ejemplos sustentados hagan a nivel mundial. Algunos datos:

  • El caso del banco HSBC y Deutsche Bank quienes han sido multados en varias ocasiones por lavar miles de millones de dólares del negocio del narcotráfico
  • Las transacciones ilícitas en criptomonedas representan menos del 5% según los datos de Chainalysis
  • La mayor parte de lavado de dinero a nivel mundial se hace en los bancos

El énfasis en regular al pequeño usuario con selfies y cédula es porque es mucho más fácil controlar a los buenos que perseguir realmente a aquellos que están haciendo daño. Por eso que bitcoin no necesita saber quién sos para funcionar, se necesita verificar que respetas las reglas del protocolo para poder utilizar la moneda día a día y eso es todo, con eso alcanza.

Porque bitcoin no discrimina, no te analiza, no te pide antecedentes, solamente ejecuta su protocolo, y en un mundo donde todo tiene que pasar por filtros, eso es la verdadera revolución.

Imagínate que puedes recibir donaciones en países que tienen hoy censura financiera, podés pagar artistas sin comisiones de plataformas que industrializaron la cultura, puedes enviar dinero a tu familia sin pasar por el sistema bancario que te consume tu trabajo en comisiones y todo esto y mucho más podemos hacerlo sin las políticas KYC, no es por estar haciendo algo malo, sino porque no quiere ser tratado como si ya lo estuvieras haciéndolo.

La batalla del KYC es una batalla de privacidad

Y es que hay personas que dicen: a mí no me importa dar mis datos porque yo no tengo nada que ocultar. Y aquí no estamos hablando de que alguien quiera ocultar algo sino de la protección.

Tus datos financieros dicen mucho de vos: tus ingresos, tus creencias, tus rutinas, tus relaciones, y en un mundo donde la información corre y cayendo esta información de manos equivocadas se utilizaba para manipular precios para aplicarte restricciones selectivas negarte servicios o cuentas y castigarte si sos de una disidencia política porque el que hoy sí convierte el campo Financiero en una prisión panóptica donde cada dato entregado es una bala que puede ser utilizado contra vos y están en su derecho de hacerlo porque ellos decidieron que sos una amenaza.

El KYC es una política financiera que actúa como un síntoma en un mundo que perdió la capacidad de confiar. Antes, la palabra bastaba. Después, el documento. Ahora, una selfie y el algoritmo es quién te puntúa y te permite el acceso a los sistemas financieros.

Y no solo eso: vivís en un sistema donde la información es el precio de la participación punto pero es ahí donde bitcoin rompe con eso, porque no te exige reputación previa, no te mira la cara, no te evalúa, te deja entrar porque debes verificar las reglas, no a las personas, y en un mundo filtrado que lo mide y que lo encasilla, bitcoin no entiende este punto porque en su sistema está escrito que no necesito conocerte para respetarte.

Ejercicios

  • ¿Cuál es tu nivel de comodidad al compartir tus datos personales?
    • ¿Sabés dónde están almacenados?
    • ¿Quién los controla?
  • Investigá y probá una herramienta sin KYC (una wallet como Phoenix, una red como NOSTR, o un protocolo P2P).
    • ¿Cómo se sintió la experiencia de operar sin permiso?
  • Escribí tu declaración de soberanía. Algo corto. Algo tuyo. Por ejemplo: “No soy mi selfie. Soy dueño de mi tiempo”. ¿Cuál es la tuya?

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