Semana 18: La herejía de bitcoin
- Un paso atrás, ¿Concordatos y blockchain?
- Worms (Wall) Street
- Es la nueva iglesia. Una herejía necesaria
- Un nuevo concordato
- Ejercicios
Es peligroso tener razón en asuntos en los que las autoridades establecidas están equivocadas.
—Voltaire
Te cuento una historia.
Corramos al año 1122, Europa estaba en una batalla silenciosa pero potente donde el poder terrenal y el poder divino jugaban un dilema que hoy parece lejano pero en aquellos días era una cosa muy grande: ¿tiene una autoridad el derecho de imponer voluntad sobre todos los hombres? En aquel tiempo, el centro de la cuestión era la investidura eclesiástica, es decir, quien puede nombrar a obispos: El Papa (espiritual) o el Emperador (temporal).
Luego de más de mil años, como humanos volvemos a preguntarnos en voz alta el mismo dilema pero en diferente sintonía. El sacerdote hoy ya no viste una sotana sino traje y corbata, la misa se denomina “horario bancario”, donde el dinero es el sacramento y la fé es una tasa de interés. Como aquellos días, hoy los bancos tienen el poder de decidir sobre quien puede participar en el sistema, quien es digno de crédito y quien debería ser excomulgado de la economía. Ahí es donde la herejía nace, bitcoin.
Un paso atrás, ¿Concordatos y blockchain?
Regresemos, que me emocioné. Pongamos en el centro al año 1122 y el modus operandi de la política de aquellos días. Durante años, el Papa Gregorio VII y el Emperador Enrique IV tuvieron una suerte de batalla política que conocemos hoy como Querella de Investiduras. El conflicto, además de teologico, era político:
¿Quien era la autoridad para conferir el derecho sobre otro ser humano?
El Papa sostenía que solo Dios mediante su Embajador (o sea, él) podía otorgar legitimidad espiritual mientras que el Emperador sostiene que su Corona Divina le daba potestad de designar obispos y controlar las Iglesias dentro de su imperio. La disputa llevó decadas, muertes, humillaciones, excomuniones cuando finalmente en el año 1122 ambas partes llegaron a un acuerdo:
El Papa confería la autoridad espiritual (anillo y báculo) El Emperador confería el derecho de bienes y tierras (el cetro)
Si bien parece un episodio menor en la historia, este nacimiento de autonomía institucional marcó el reconocimiento que ningún poder puede ser absoluto y que la concentración de poder es un desequilibrio natural que debe ser remendado. Esta reflexión te suena por que la historia se repite. Los ciudadanos entregan su trabajo, tiempo y fé confiando, que el sistema que reyes y emperadores proponen, funcionará. ¿Te suena ahora?
Worms (Wall) Street
El Concordato de Worms fue un intento de equilibrio de poderes. Obviamente, el sistema bancario aprendió poco o nada de la estructura de poder. Y mira que hay paralelismos. La Iglesia medieval se consideraba intermediaria entre Dios y los hombres; los bancos se presentan como intermediarios del valor y las personas, ambos dicen que sin ellos, no hay salvación; la Iglesia ofrecía venta de indulgencias para absolver pecados, los bancos ofrecen préstamos para “alcanzar tus sueños”. Mientras uno cobra en oro y obediencia, el otro en intereses y deudas impagables.
El principio de control es algo que ambos imponen, el Papa lo hace en el nombre de Dios pues sabe lo que nos conviene a nosotros mientras que el Banco ajusta los intereses y devalua una moneda “por el bien de la economía”. Entre los mencionados, ninguno paga los platos rotos, para ello está el ciudadano que lo hará.
El nuevo confesionario es el formulario de KYC El diezmo es el interés compuesto
Es la nueva iglesia. Una herejía necesaria
Cuando suena la palabra hereje, muchos se asustan pues la carga que conlleva dentro de su significado es alta. A una persona que usa bitcoin no, porque viene del griego haireo, que significa “yo elijo”. Es decir, soy un hereje pues no tolero un sistema monetario que “bendice” mis transacciones cuando cada individuo puede verificar, custodiar y transferir su dinero. Bitcoin rompió un dogma presente en los libros y en la academia desde hacía mucho tiempo, que fue uno de los baluartes del capitalismo: la necesidad de creer en una autoridad central para que el dinero funcione.
Si el Concordato de Worms separó el trono y el altar, bitcoin separa dinero del estado. Al hacerlo, se da la posibilidad a todos de reescribir un capitulo con descentralización y resistencia a la censura. Si en otros tiempos te decían “creer para entender”, ahora cambio a “entender para creer”.
El Concordato implica que la concentración de poder corrompe su propósito, del mismo modo que la historia nos demuestra que la nobleza de la creación de los bancos centrales -creados para garantizar la economía- hoy son instrumentos de manipulación que generan desigualdad y desconfianza, donde la salida de la centralización es hasta un deber moral.
Un nuevo concordato
No vengo a decirte que bitcoin reemplazará a los bancos, a aquellos con sueños libertarios, siento decepcionarlos pero no es el punto central. Bitcoin demostró simplemente que la vida puede continuar sin su existencia. Vino a demostrar que la autonomía que una institución nos arrebató, hoy podemos recuperarlo. Y si te excomulgan del sistema financiero, aún hay chances de vivir, pues ahí no se acaba. No quería un título pomposo solamente para esta parte, quiero dejar en claro que cada generación tiene una oportunidad de crear su propio Worms, donde el pergamino se escribe en código.
Bitcoin es la reforma financiera que necesitamos. No hagamos los errores subsanados por nuestros antepasados. Fe, confianza y verificación. La Iglesia pedía fe; el banco pide confianza; Bitcoin pide verificación.
Ejercicios
- Tenes momentos de tu vida en los que confiaste en una institución (banco, empresa, gobierno) y esa confianza fue traicionada o limitada. Luego, piensa: ¿cómo se habría resuelto esa situación si hubieses tenido control total sobre tu dinero?
- La herejía personal. Ser bitcoiner no es creer en un precio, sino en un principio.
- ¿Cuál es tu “herejía” personal frente al sistema financiero actual?
- ¿Qué práctica concreta podrías adoptar (por ejemplo, hacer DCA, correr un nodo, aprender autocustodia) para convertir esa idea en acción?
- El nuevo Concordato. En 1122 se acordó separar los poderes del trono y del altar. En 2009, Bitcoin separó el dinero del Estado. Imagina que tú debieras escribir tu propio “concordato financiero personal”. ¿Qué cláusulas incluirías para mantener tu libertad económica, tu privacidad y tu responsabilidad individual? Los templos modernos no están hechos de piedra, sino de pantallas.
- Observa tus hábitos financieros actuales. ¿Cuántas de tus decisiones dependen de lo que ves en una app, una tasa de interés o un influencer financiero?
- ¿Qué pasaría si, durante un mes, te concentraras en verificar por ti mismo cada movimiento económico que haces?
- Anota los cambios en tu percepción del dinero y del valor.
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